Aproximadamente 7 kilómetros al Este de la ciudad de Rejovot, Israel se encuentra el Kibutz Na’an, en el que en 1937 surgió la -ahora popular- danza israelí Mayim, Mayim (“Agua, Agua”, en hebreo).

Los kibutz (del hebreo קיבוץ, que significa “agrupación”) son comunas agrícolas israelíes, cuyo estilo de vida surgió a partir de la fusión de las ideas sionistas y socialistas de sus fundadores. El primer kibutz, Degania, fue establecido en 1909, en las orillas meridionales del Mar de Galilea, y estaba integrado, inicialmente, por dos mujeres y diez hombres judíos provenientes de una comuna rumana.

Después de la caída del Segundo Templo de Jerusalén, en el año 70 d.C., se produjo el segundo exilio, o diáspora, del pueblo judío.  Desde ese momento, los judíos dejaron de dedicarse plenamente a la agricultura, puesto que, en Europa, los oficios agrícolas les estaban prohibidos, y la agricultura independiente no era una opción práctica para ellos, porque con frecuencia eran expulsados de sus países, teniendo que abandonar los resultados de años de trabajo. Por ello, durante años, la gran mayoría de ellos optó por dedicarse al comercio.

Para los pioneros del Kibutz, fueron de fundamental importancia las ideas del sionismo socialista de Dov Ber Borojov, y las ideas sionistas de Aarón David Gordon. Éste último consideraba que, para que un pueblo pueda ser libre, es necesario que produzca su propio sustento; y que, para que el pueblo judío alcanzara su redención, no bastaba con el retorno a la tierra de Israel, sino que era necesario también el regreso a la actividad agrícola.

Por ello, los miembros de los primeros kibutz, se dedicaban a trabajar la tierra. Puesto que tuvieron que asentarse en regiones despobladas de Israel, las condiciones en las que vivían eran arduas. Tenían que trabajar muy duro para trasformar los pantanos y el desierto en tierras cultivables. “El cuerpo es aplastado, las piernas decaen, la cabeza duele, el Sol quema y debilita”, describe uno de los pioneros del Kibutz.

No es sorprendente que, en una tierra desértica, de la que se pretendía cultivar los recursos necesarios para sostener a toda una comunidad -por pequeña que esta fuera, el agua haya sido un recurso sumamente preciado.  Por ello, el día que, en Na’an -uno de los primeros kibutz-, luego de siete años de búsqueda por el desierto, por fin se encontró un lugar en el que se podía perforar un nuevo pozo para obtener agua, fue un día de profunda dicha para sus pobladores.

Por aquellos días, en Yagur -un kibutz que se encuentra aproximadamente 120 kilómetros al sur de Na’an-, se encontraban, la bailarina y coreógrafa Else Dublon -quien acababa de llegar de Alemania-, y el compositor Yehuda Sharett, a quien se le pidió que asistiera a una ceremonia organizada en Na’an, en la que se celebraría y se agradecería por la nueva fuente de agua. Sharett, quien recién conocía a Dublon, la invitó a ir con él.  Durante la ceremonia presentaron la canción Usha’avtem -ahora conocida como Usha’avtem Mayim-, de Yehuda, cuya letra cita el pasaje bíblico Isaías 12:3 «Y sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación».

Al ritmo de esta canción, la coreógrafa comenzó a ejecutar la danza a la que ahora se conoce como Mayim, Mayim. Empezó, según cuenta en una entrevista, con un paso en el que el pie derecho va cruzando por delante del izquierdo, el cual consideró que se asemeja al movimiento de las ondas de agua; después, ideó que la danza debía ejecutarse en círculo, pues dicha figura simula la forma en la que el agua está contenida en el pozo; quiso también captar la imagen del agua brotando del suelo, pero sabía que, como los participantes de la ceremonia no eran bailarines, tenía que crear pasos sencillos, así que se le ocurrió que la danza se ejecutara con varios círculos de personas- unos dentro de otros- que simultáneamente se acercan o se alejan de sus centros.

En la actualidad, Mayim, Mayim se baila en bodas y otras celebraciones judías, dentro y fuera de Israel; y la canción que la acompaña es una de las canciones tradicionales más populares en el país judío. Gracias a los festivales de folk, esta danza se ha popularizado en muchos países, principalmente en Estados Unidos. Aunque, quizás el país en el que más se le conoce, fuera de Israel, es Japón, puesto que, durante su ocupación, en la Segunda Guerra Mundial, el comandante supremo de las Fuerzas Aliadas, Douglas MacArthur, incorporó la danza folk al programa educativo japonés. Desde entonces, casi todos los japoneses han bailado Mayim, Mayim en algún momento de su infancia. En dicho país, incluso se han creado versiones de la canción para distintos videojuegos.

Tanto la manera de ejecutar la danza, como la forma de entenderla, han ido modificándose a través de los años -como sucede naturalmente con todas las cosas. Pero si algo es importante rescatar de ella, es su intención de trasmitir, por medio de la danza, la alegría inmensa de encontrar una fuente de salvación en medio del desierto.

Referencias

Eshel, Ruth. “Hips Swirl like a Mobile in Kibbutz Ein Hashofet”. 13 de julio del 2017 < Friedhaber, Zvi. “The development of folk dance in Israel”. 13 de julio del 2017.

Friedhaber, Zvi. “The development of folk dance in Israel”. 13 de julio del 2017 <http://www.israeldance-diaries.co.il/wp-content/issues/articles/FRIEDHAVE%20-%20FOLKDA.PDF>.

Ingber, Judith B. Seeing Israeli and Jewish Dance. Detroit: Wayne State University Press, 2011.

Knight, David L. Downstream from Eden. The Amazing Gift of Water for a Thristy World. Bloomington: WestBow Press, 2012.

Ronen, Dan. “Folk Dance, Israeli”. Jewish Women’s Archive. 13 de julio del 2017 <https://jwa.org/encyclopedia/article/folk-dance-israeli>.