El 2019 comienza cargado de emociones; una fuerza introspectiva hila el #DiarioColectivo de enero. Desde la emoción de escribir los propósititos de año nuevo, la satisfacción de encontrar tiempo y espacios donde nos sentimos cómodas/os, hasta el espejo que se vuelve aquello que llamamos amor. Los fantasmas del pasado rondando el presente y el despertar de las emociones que ello conlleva…. Ánimos y desánimos, amores perdidos.

Este mes encontramos también miedo y fuerza combinados: sabernos en constante peligro por el hecho de ser mujeres, por caminar en la calle de noche, por tener el cabello largo. Existir y escribir es resistir. 

Gracias por compartir los andares y sentires de enero. Sigamos escribiendo sobre lo baladí del cotidiano.

 

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 Jueves 3 de enero del 2019

El corazón revuelto, como siempre… o sólo le hago al cuento. Eso me gusta, contar, pero no a viva voz, sino escribiendo. Ya es enero y me siento feliz sólo por eso. Como una hoja en blanco donde el primer recuadro que dibujo para palomear es la titulación. Esta vez sí… cuándo, pues.

Isabel

Jueves 17 de enero del 2019

A veces me siento incomprendida, a veces creo que soy muy intensa.

Entré a un bar con la esperanza de terminar un texto, compré una cerveza (no me gusta beber sola, pero quería relajarme).

Vi que muchas mujeres no se quedaban en el primer piso del lugar, subí para ver qué había.

-¿Tienes reservación?, me preguntó una chica en la entrada.

-No, ¿pero qué hay?, dije.

-Es Stand Up feminista.

-Wow, tengo que quedarme. Compré mi entrada.

Una hora y media riéndome de los chistes, los comprendía perfectamente porque a diario me pasan cosas similares: sexo, relaciones afectivas, marchas, querer cambiar el mundo, salvar ballenas, deconstrucción, nombrarte feminista, hasta parece religión.

Me di cuenta que somos muchas las nos sentimos igual pero no sabemos a dónde correr, a quién contarle.

Senderepia

 

Domingo 20 de enero del 2019

Hasta ahora diría que es el día más peculiar de este año que apenas empieza: poder conocer más de mis alrededores con una ceremonia de té, hacer cosas que no pensaba hacer por alguien más allá de mí mismo, conocer datos interesantes a partir una charla que aclaró varias preguntas, tanto de mí como de personas que agradezco conocer y compartir momentos únicos cual eclipse de este día.

Esto podría definir el inicio de un año con cambios poco a poco notables, aunque el miedo me consuma llegando a negarme al exterior, al final sé que los mismos cambios me empujarán a superarlos, tanto por mí como por mi alrededor. Quizás los siguientes días no tenga tiempo de almorzar ni de poder sentarme a replantearme ideas así, a poder ver lo venidero desde la distancia, eso ya lo hace peculiar y valioso para mí, ante lo finito de mis días que al conocerme, sé que a veces puedo pasar por alto.

Alfonso  ._.

 

Domingo 20 de enero del 2019

No hay susto más grande que cuando la gente me reconoce en la calle y yo tardo en recordar su cara, su voz o su nombre. Esto último siempre pasa.

Me quedé parada a un costado de la entrada de aquella oficina. Contaba en mi mente los días que faltaban para volver a mi ciudad. Quizá debería decir a mi planeta. De pronto una voz me reconoció con alegría. Me cuesta trabajo aceptar la extraña emoción que despertó mi letargo mental. Ahí estaba él, bastantes años después, la misma cara, la misma voz, la misma dulzura que emana un personaje que conociste en el pasado. Si, porque es con lo único que te quedas  para no desperdiciar los instantes; nunca pensé volver a verle, ni buscar, ni preguntar por él. Su sonrisa graciosa aún cuelga de mi recuerdo.

La gente cambia, dije. Y él contestó; la esencia no.

Fue como conocer a un extraño familiar. Ahí estaban de nuevo frente a mis ojos los buenos tiempos que pasó mi corazón. De pronto me vi caminando con ese extraño sentada en el café donde nos encontrábamos en tiempo de lluvias. Con la bebida caliente y dentro una bola de helado.

La gente cambia, le dije, hace mucho tiempo que no bebo café, y mucho menos helado.

Descubrimos que más de una vez estuvimos en el mismo lugar con horas de diferencia, que visitamos los puntos que en otros tiempos marcamos en un mapa, que compramos cosas, que probamos otras que solo estaban en nuestra ilusión de saberlas, que leímos autores y que en cada palabra, cada oración, nos encontrábamos la mirada.

Como decía Cortázar /…/ ( y nuestro encuentro era eso,y tantas cosas oscuras como el fósforo).

Volví a casa, con la emoción y la nostalgia en un paquete. Sí, después de confirmar que la gente cambia y su esencia también.

Ardilla rabiosa

Miércoles 23 de enero del 2019

Viernes 25 de enero del 2019

Desperté con varios pendientes en la cabeza, aunque sentía que no debía levantarme de la cama, lo que me motivó fue la ilusión de ver a mi «amante». Después de un día caótico y frustrante nos vimos en el Centro de la Imagen para visitar el Bienal de Fotografía. Como es costumbre llegué tarde. Él se molestó pero no tardó en regresar a su actitud amable y coqueta. Finalizamos nuestra «cita» comiendo quesadillas y yendo al banco. Posterior a ese encuentro vi a mi novio, me acompañó, junto con mi mamá, a comprar lentes nuevos, una vista mejorada. Ojalá fuera así de fácil aclarar otras situaciones, con una simple graduación nueva.

PR

 

Miércoles 30 de enero del 2019

New Flame

Me repites que Basquiat sí te convence

Reflexionas que puedes ser un poco retrógrada

Besas el mezcal. Eres otro. No desdeñas, analizas. No maldices, críticas. Me recuerdas, enfatizas “Hablar de esto contigo me alivia”

Esta vez no me entretengo en lo físico que se vuelve trascendente en mi recuerdo de ti.

La muerte y lo metafísico te tienen muy sin cuidado hasta que te digo que hoy se ven las estrellas.

Por primera vez no me abruma lo que siento, creo que involuntariamente lo compartimos y lo he notado ya muy tarde.

D. Rosales

 

Miércoles 30 de enero del 2019

F I N D E M E S

Sin ánimos, así me siento. Enero ha sido un mes difícil, aparte de largo.

A destiempo, con ilusiones pero sin sueños ni metas.

¿Cómo es eso?

Es que lo vivo, tener depresión es un ciclo sin fin, desganas y desinterés; ¿para luego? ¿Cómo salir de ello, agarrar ánimos de dónde?

¿Pastillas y terapia? De nuevo, agarra tu alma y lógralo, de nuevo, otra vez.

¿Qué me detiene?

Quisiera tirar todo, ¿o levantarlo? Decirte, vamos, hagámoslo. Trabajo, dinero, rentar un lugar. Pero, ¿qué me detiene? Podría ser el texto anterior. Podría ser también que en el fondo sé que no sirvo para ello.

Durante el día, hay rayitos de luz, pláticas y sensaciones que me distraen. Y que me da miedo perder.

Y entonces sigue siendo un ciclo. Todo. Pierdo esto, gano lo otro. Gano esto, pierdo lo otro.

¿Por qué?

¿Qué me falta para ser “normal”? ¡Qué vara es esta subnormalidad!

EDNA ÑAAM

 

Miércoles 30 de enero del 2019

Hoy, después de leer las noticias pensé en cortarme el cabello.

Me ha costado mucho trabajo que crezca,

han sido años de mirarme al espejo y no estar satisfecha.

Pero ahora, al fin, lo tengo hasta la cintura.

 

No, las noticias no reportaron epidemia de piojos,

Ni tampoco el cabello corto se volvió «tendencia».

¿Por qué querría cortármelo después de tanto esperar?

¿Para cerrar ciclos?

¿Para eliminar las canas que ya se asoman a mis veinticuatro?

-¡Qué va!

La respuesta es: para sobrevivir.

 

Y es que en este mes, conocer los testimonios de mujeres que vivieron un intento de secuestro en la red del metro de la Ciudad de México, me ha destrozado.

Tengo miedo,

Muy latente,

Muy cercano.

 

Miedo de que un día pueda desaparecer por culpa de que al intentar escapar el captor alcance a jalarme del cabello, como lo narró una de las testigas.

 

Miedo a que aunque no me maquille, no vista escotes ni faldas, o no sea muy alta, ellos vean en mí -«una chica con cabello largo»- un potencial. Las fotos de las chicas testigo, muestran un patrón en ello.

 

Ya no sé si quiero subirme o bajarme del tren.

Entrar al metro

O no salir nunca.

Mariquita López

 

Miércoles 30 de enero del 2019

Nocturno a Rosario

En mi sombra hay dos mujeres, ¿qué hora será?, ¿se puede saber la hora por la sombra que resulta de la luz artificial? Este absurdo me distrae sólo un momento, regreso al usual estado de alerta noctámbulo. No veo sombras siguiéndome, pero ese carro se ve muy sospechoso… ¡está bajando la velocidad! Aprieto las llaves en mi puño, ¿de verdad servirían de algo? Siento frío en la nuca…ya pasó, no era nada. Llego a la esquina de mi casa, aquí siempre la noche reclama todo el pavimento, no veo ni siquiera a esas dos mujeres, mis guardaespaldas intangibles, pero la avenida está vacía y respiro. Yo estoy a salvo, pero en algún lugar de México hay nueve mujeres que no lo lograron hoy. No me da miedo la noche, sino quienes en ella nos acechan. Hoy pude ser una menos.

Rosario

 

Jueves 31 de enero del 2019

 Hoy desperté creyendo que estaba en mi habitación, en casa de mi madre. Pensé que ella estaría abajo esperando a que me levantara, que desayunaríamos juntos y hablaríamos por horas. Pensé que por la tarde, cuando mi hermano llegara, iríamos a caminar al parque. Pensé que en la noche vería una película y tomaría café en casa de mi padre. Y que de nuevo, al día siguiente, podría repetir aquella alegre rutina.

Pero me equivoqué, mi mente confundió los tiempos y sobrepuso los espacios. Hoy despierto en el lugar que elegí, a miles de kilómetros de ellos. Me levanto a una rutina diferente, a una vida distinta. Ojalá los sueños no exigieran tan altos sacrificios.

Transeúnte des-memoriado