Si pudieran elegir un mes del año para vivir otra vez ¿elegirían septiembre? Y si les contara que compraron libros nuevos, besaron apasionadamente, bailaron sin poder parar, escalaron volcanes y encontraron su misión en la vida ¿la respuesta cambiaría?… Antes de un rotundo sí, permítanme explotar la nube y contarles que septiembre también es otoño. Y en este, nuestro diario colectivo, no sólo la lluvia y las hojas caen, también se derraman lágrimas, y los adioses se vuelven definitivos…

¿Y es que acaso no es esto un registro de lo que la vida es? Sigámos dándole espacio a lo baladí.

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Domingo 1 de septiembre del 2019

Dos cuerpos con imaginación. Tu lengua mi placer. Mi lengua tu deseo. Mis nalgas, tu fuerza. Tu éxtasis, mi orgasmo inacabado.

Senderepia

Lunes 9 de septiembre del 2019

Buen viaje Lola

Es importante empezar con este tema, cada vez que empiezo terapia el tema áspero es la relación que llevo con mi mamá… por mis malos hábitos económicos, preferencias sexuales y además ahora razones feministas en un seno familiar machista.

Mi madrina de Primera Comunión falleció hoy por la mañana.

No solo es el hecho de que fuera mi madrina, era vecina, amiga y confidente de mi mamá desde hace 40 años o sea toda una vida. 

Mi padrino murió hace 10 años.

Este hecho me llevó a una regresión hacia mi infancia  muchas cosas, recuerdos, amores, desamores, humillaciones, fracasos, la pandilla de amigos, aprendizajes de todo tipo.

Mi amiga de la infancia fue la hija mayor, me preguntaba qué nos pasó, por qué nos alejamos tanto y nos perdimos en el tiempo, mientras escuchaba cómo se expresaba de su mamá… 

Sentía que le  había faltado hacer mucho con ella, hacer el esfuerzo por entenderla más y no quererla cambiar, esto le ayudaría a sentirse  más en paz con su pérdida.

Pertenecemos a esa generación que culturalmente traemos una carga emocional muy fuerte, porque no sabemos expresar el amor hacia nuestro seres queridos. 

En fin, una serie de cosas que me hizo reflexionar sobre mi comportamiento con mi mamá y que si no cambio ahorita esos malos hábitos, un día no va haber más tiempo y sí muchos arrepentimientos.

Es difícil  ser espejo en las desgracias, pero sí somos un poco consientes la vida nos regala experiencias dolorosas, pero sabias.

Te deseo el valor para abrazar a tus seres queridos y decirles cuánto los amas.

Shirel

Domingo 15 de septiembre del 2019

¿Cuál es mi misión en la vida? 

Bendita pregunta y maldita al mismo tiempo, una y otra vez en mi mente. 
Hoy, como todo el mes me he detenido a sentir. 
El mundo se terminó más de una vez. Las cosas se derrumbaron. 
El silencio cubrió mi mente y si pudiera recolectar las lágrimas, se llenaría una jarra entera. 

Le he dado vueltas y vueltas al asunto, y aunque suene cliché solo llego una y otra vez al mismo lado: Mi misión en la vida como la de todo humano es amar y ser amado. 

“Y eso al mismo tiempo es nuestra condena”

¿Pero, en realidad es una condena o sólo nos han dicho por todos lados y todo el tiempo que lo es? ¿qué es el amor en realidad? ¿qué significa amar?

En principio está el dichoso «objeto del amor» siempre externo a nosotros.
 Y si es así… ¿en dónde queda el amor propio? ¿por qué siempre hasta el final? 

Por otro lado, aquella valoración absurda donde vale más y es más importante el amor que te entregue solo una persona, al amor que te brindan todas y cada una de tus amigas y amigos. Y es absurdo, porque en realidad siempre hemos sabido que el mundo sigue su marcha porque el colectivo existe.

Finalmente, nadie nos enseña a apreciar la entrega de amor incondicional cuando este se recibe de «lo ya dado», o de lo que nos llega “gratis y sin esfuerzo», llámese mamá, papá, hermanis, las primas, los sobris, el pozole, el bosque, los memes, los lomitos, los gatitos, el sol, las canciones de Juanga y de Bjork, la poesía, la mariguana o el mar…

Hagámosle justicia al amor.

Amemos más allá de algo o alguien y démonos el chance de recibir el amor que el universo arroja.

Mariquita López

Domingo 22 de septiembre del 2019

Comienza a sonar una canción en la cafetería con nombre de farmacia; mi cuerpo se mueve, es imposible dejar de bailar. Como si fueran los 80s.

Después de tomar fotos y meternos a algunos viejos edificios, bebemos un café y platicamos. “Desde que te vi sentí que estamos conectadas”, dice y yo le creo.  Llevo en mi memoria el brillante momento en el que la conocí.

La música cambia, ella me mira a los ojos y comienza a relatar su historia, la historia de muchas otras mujeres conocidas y desconocidas. Escucho con atención y lo imagino todo. Puedo sentirlo, yo también lo estoy viviendo. ¿Hasta cuándo nos vamos a dar cuenta que sólo nos necesitamos a nosotrAs para ser libres, felices y plenas?

Termina la música, termina la charla. Camino al metro con otro brillante momento en la memoria.

Isabel

Domingo 29 de septiembre del 2019

Comprar libros en el metro es toda una experiencia. Sabes cómo vendrá vestido el vendedor, porque te lo dijo por mensaje, pero no sabes como será, ni su cara ni su caminar.  Intentas encontrarlo entre los mares de gente hasta que, de repente, te reconoce.

No hay un solo tipo de vendedor, todos son distintos. Los hay puntuales e impuntuales.

A unos se les ve de inmediato que son experimentados porque te ofrecen otros títulos. Otros son parlanchines y te platican cosas de su vida. Hay otros que son tímidos y llegan abrazando sus libros, su mirada triste solo se ilumina para decir  “Es un gran libro, ojalá te guste tanto como a mí”.

Más o menos recuerdo a todos los viejos dueños de mis libros de segunda mano. Los imagino viajando con ellos en los vagones, siendo hojeados entre estaciones, acompañando a cuadernos y suéteres en mochilas bonitas.  Tras pensar en todo lo que recorrieron y cómo se dieron las cosas para que llegaran a mis manos, siento que los quiero más.

Transeúnte desmemoriado

Lunes 30 de septiembre del 2019

Lecciones para sobrevivir a los 26 años, parte VII: Diccionario de Chapinismos 3

Ofensas y groserías

Retomemos: Chapin es gentilicio de guatemalteco, y pues llevo aquí más de tres meses.

Aprender a expresarse en un país vecino ayuda a involucrarse más con los guatemaltecos.

Las ofensas nunca faltan. En sí, me percaté que lo más ofensivo es la mierda. Expresada en distintas formas, la mierda y putas son palabras bastantes usadas en la ofensa chapina.

Así es que Cerote es un equivalente a pendejo, o cabrón mexicano. Si es un Cerote pisado es más grave la ofensa. El hijo de la gran puta es aquel pisado que llena de puras pajas (mentiras) los medios para establecer un Estado de sitio.

Y a la gran puta, o simplemente a la gran me gusta compararlo con el “no mames” que podría decir un mexicano de 26 años después de subir un volcán en plena neblina septembrina. Sentirse caminar sobre el cielo y ver los volcanes cerca de la ciudad de Guatemala.

Porque para ser hueco solo tenía que ser joto, y mirar el blanco cielo de la montaña humectando mis colochos (chinos), imitando el agua de mis lágrimas por extrañarlo tanto en su ausencia

“¡Cómo chingados extraño a ese cerote!”

Pero bueno, pude aplicar tocas las ofensas de las que me acuerdo mientras intentaba sobrevivir la bajada del volcán…

Chmsk