Fotos: Patricia Cervantes

¿Dónde aprendemos a hacer proyectos culturales? Para mí, la respuesta es clara: en la secundaria. Como adolescente genera más impacto que alguien crea en tu capacidad de llevar un proyecto, en lugar de que te reconozcan por tus calificaciones –altas o bajas-.

Desde hace algunos años, mi escuela organiza un evento cultural de buen tamaño: la Semana de la Ciencia y la Cultura. En el 2008 mi profesor de historia era el encargado de dirigir las actividades, y por ello, nos asignó a una amiga y a mí la organización de la exposición de la clase sobre la Segunda Guerra Mundial. Con apenas 15 años de edad, el reto me pareció tremendo.

Armamos equipos de exposición y trabajamos en conjunto los discursos, esto significó definir qué queríamos transmitir al público. Hubo también que planear la decoración del salón y conseguir el material para ello. Armamos un pequeño campo de guerra con enormes banderas de fomi y un tanque de cartón, el suelo lo tapizamos de aserrín. Hicimos también maquetas, recreando diferentes escenas.

Tuvimos que repartir el trabajo entre todos. Aprovechamos la habilidad de quienes disfrutaban hablar en público, de quienes eran creativos en manualidades y de quienes tenían mejor trato con la gente para invitarlos a pasar a nuestra expo. El experimento salió bien, tuvimos mucha asistencia y recibimos buenas críticas. Quedamos orgullosos de nuestro esfuerzo, de ver de lo que éramos capaces.

No se trata de la cantidad de información que puedes retener como estudiante, sino de cobrar conciencia de lo que eres capaz de hacer. Salir al ruedo y construir en colectivo. Este aprendizaje me sería útil por el resto de mi vida.

No se necesita un gran presupuesto para organizar un festival cultural que impacte en la vida de alumnos y del público. La Semana de la Ciencia y la Cultura, organizada por el Instituto Casa Blanca durante 20 años consecutivos, es prueba de ello. Esta secundaria y preparatoria, en la que nos conocimos varios de los integrantes hidrocálidos de Revista Baladí, organiza este evento anualmente con diversos propósitos.

Uno de ellos es compartir parte de la creatividad y el conocimiento que se genera en los salones de clase, dar un espacio para pensar cómo volver comunicables e interesantes los temas y las habilidades adquiridas en el año. “Al principio las actividades de la semana de la cultura se presentaban solo ante nuestra comunidad de alumnos y papás, pero con el tiempo nos dimos cuenta de que estábamos haciendo un trabajo muy valioso y de mucha calidad, que merecía una difusión mayor”, comparte emocionada Patricia Cervantes, directora del ICB.

Lo que se aprende, investiga y crea, no está completo hasta que se comparte y se pone a circular. Durante el evento “cumplimos también con uno de los objetivos marcados por los planes de la SEP: fomentar la interdisciplina, la conexión entre las materias, solo que lo hacemos de una manera muy creativa”, afirma la también profesora de Cívica y Ética.

La organización se ha ido modificando con los años. Actualmente “quien dirige las actividades es la profesora Gabriela Fernández, que, en conjunto con el grupo de 6to semestre de preparatoria se encarga de liderar a toda la escuela.” Añade Miss Paty.

“El trabajo lo dividimos en 4 áreas: mobiliario, mantenimiento, limpieza y edecanes, tratamos de repartirlo de forma equitativa y de aprovechar las habilidades individuales de cada uno de los estudiantes”, explica Gabriela Fernández, profesora de asignatura y encargada directa de las actividades.

Toda la escuela participa. Cada profesor trabaja con un grupo de alumnos y en conjunto hacen una propuesta que van adelantando con meses de anticipación. Cada quien vive el festival de diferente manera. “Las generaciones jóvenes de alumnos se emocionan mucho, su meta es superar el trabajo de las generaciones anteriores. Durante las semanas de trabajo se dan cuenta que no es tan fácil. Aun así siempre terminan satisfechos de ver los frutos de su propio trabajo, sobre todo en el caso de los alumnos de 6to semestre quienes adquieren gran seguridad en su papel de líderes, habilidad que les ayuda mucho en la universidad y en el mundo laboral” comparte Miss Gaby.

“Para los profesores también es toda una experiencia, muchos han participado durante varios años y buscan superar sus participaciones pasadas. En el caso de los nuevos, el nerviosismo es evidente pero también terminan muy satisfechos con su desempeño y con el de sus alumnos”, añade.

El trabajo de la dirección es el de apoyar en lo que se necesite, «mostrar confianza y ofrecer libertad a la creatividad«, además de invitar gente “tratar que el esfuerzo de todos sea visto por la mayor cantidad de gente posible. En esta tarea nos ayudan mucho nuestros ex alumnos y ex profesores, algunos hasta participan como invitados en ciertas actividades. Es bonito porque creamos una comunidad fuerte, que vuelve aun después de muchos años”, señala alegre la profesora Patricia.

La Semana de la Ciencia y la Cultura es un verdadero semillero de ideas e iniciativas, una fuente de experiencias y aprendizajes que impacta tanto a organizadores como al público en general.

La vigésima edición de este magno evento arranca hoy con el evento de inauguración en punto de las 9:30 hrs y recibirá a sus primeros visitantes hasta las 13 hrs. Las actividades continúan hasta el viernes 6 de marzo en un horario de 9 a 13 hrs. Además, el día jueves 5 se llevará a cabo la Velada Literaria a las 17 hrs, en donde tendremos una participación desde Revista Baladí. La sede del evento son las instalaciones del Instituto Casa Blanca ubicadas en la calle 30 de septiembre no. 1303, Jardines de Casa Blanca, Aguascalientes.

Desde Revista Baladí les felicitamos por todo el trabajo realizado a lo largo de estos veinte años y les deseamos lo mejor.