Abril transcurrió en cuarentena, un encierro cotidiano a la vez. Nuestra rutina cambió, nuestros planes se interrumpieron, nos acostumbramos a vivir entre la tranquilidad y el miedo.

Nuestras ciudades modificaron sus dinámicas, vaciándose, protegiéndose, adaptándose. El paisaje urbano se transformó en algo desconocido, algo que solo habíamos imaginado en películas. Una visión triste para quienes no pueden darse el lujo de dejar de salir.

Estar tanto tiempo cuidándonos en casa nos hizo extrañar pasear con libertad, abrazar a nuestros seres queridos. Con tanto tiempo nos dimos oportunidad de redescubrirnos en solitario, y en colectivo, de recordar cosas que habíamos olvidado. Nos detuvimos a ver y vivir las cosas de una manera diferente, a valorar eso que tenemos y que no queremos perder, y agradecer la alegría de haber coincidido, aunque haya sido solo por un instante.

Afuera la primavera no se detuvo, quizá todavía alcancemos a disfrutar su belleza del otro lado de la ventana. En la espera no podemos sino imaginarnos cómo será el mundo cuando podamos salir de nuevo, ¿cuál normalidad vendrá?

Humberto

Sábado 4 de abril del 2020

Pasan los días y la incertidumbre aumenta, también el número de infectados, fallecidos, desempleados. Las noticias no paran, todos los medios hablan de lo mismo: la pandemia del Covid-19. Las rutinas cotidianas cambiaron completamente, la costumbre ya no existe, todo esto es nuevo para todos, desde los más jóvenes hasta los mayores.

El insomnio aumenta cada día más, el tiempo libre no sirve de mucho si es a cambio de verse obligado a mantenerse en confinamiento, las tareas no paran pero la ansiedad tampoco. Dentro de todo, es un privilegio poder encerrarse y permanecer en cuarentena, pues la realidad no es la misma para todos, hay quienes necesitan forzosamente salir a trabajar porque de otra forma no obtienen ingresos para subsistir.

Abril se fue como un mes invisible, sin experiencias nuevas en el exterior, pero mucho que reflexionar personalmente, con la esperanza de que cada aprendizaje nuevo pueda ser aplicado algún día en la cotidianidad a la que vivíamos acostumbrados y que esperamos recuperar pronto.

Zabdi

Sábado 11 de abril de 2020

Ir afuera, implica exponerte quizá innecesariamente. Y aunque en mi caso podría evitarlo, cuando considero dejar el trabajo que es más un hobby para mí, pienso en la gran cantidad de personas que no tienen ese privilegio de quedarse en casa, pues si no salen a ejercer sus labores, tal vez ese día no comen. Así que no queda de otra más que ir con cuidado, como me dice mamá antes de salir todos los días y esperar a que nada suceda. La cuarentena se nota en las calles, en las que cada día transcurre menos gente, y la que lo hace usa cubrebocas y guantes para protegerse del virus. Se siente extraño ver a las personas así, es como si viviéramos en una película. El tráfico ha reducido notablemente, pero también el transporte público, así que a veces es más sencillo ir a pie. Locales cerrados, banquetas sin vendedores ambulantes, letreros con la frase de “pedidos por WhatsApp” o “solo servicio a domicilio” adornan el camino que tomo a diario, y si antes estaba lleno de movimiento y alegría, ahora se ha vuelto un tanto apagado y es que así se siente todo últimamente.

Sandra

Miércoles 15 de abril de 2020

Hoy tuve que acudir a la oficina. Por fin estuve sola.
La línea 3 del metro rumbo a Universidad con los vagones ¡casi vacíos!
Mi lugar favorito para leer: el metro. Aunque haya gente nadie te habla, casi todos van en sus celulares y ya no platican entre sí.
En el viaje saqué mi libro, me resultó sencillo concentrarme en la lectura.

Silencio total.

Pero esas horas acabaron, seguiré encerrada en un espacio que no me pertenece. Que a veces es demasiado caluroso y me produce mal humor. Aunque amo a las personas con las que vivo a veces no tener cuarto propio y el ruido se vuelve insoportable.

Serendipia

Jueves 16 de abril de 2020

Nudos

Un mes de nudos ¿Cuántos más?
Que atan y que amarran, porque no sabemos cuándo seremos libres.
Que cuidan y encadenan, cuidamos de nosotras, pero quienes cuidan de ellas.
Son los nudos en cuerdas que no llevan a tierra, nudos en la garganta de las palabras no dichas.
Amarran con tanta fuerza que a veces abrazan. El abrazo nuestro sólo nuestro somos nudos.

Sofi corzat.

Viernes 17 de abril de 2020

Y terminó abril……

Un mes muy diferente a los que había vivido en toda mi vida, yo sinceramente considero que tengo una buena actitud ante todas las situaciones que se presenten, pero esta vez he tenido muchos sentimientos encontrados; tristeza, preocupación, enojo, alegría todos ellos de a ratitos.

Mucha incertidumbre de lo que pasará en los próximos días y cómo se tornará todo esto, ¿cuándo volveremos a la normalidad? y cuando regresemos, ¿todo será como era?  yo siento que no, ya que todos hemos perdido algo, la tranquilidad, por ejemplo, gente ha perdido su trabajo, y lo más triste muchas familias han perdido a un, abuelo, papá, mamá, hermano, hija, tía, sobrino, etc. Y ni siquiera pudieron despedirlos como querían  o abrazarlos por última vez…..

Creo que ahora soy más consciente con mis acciones y trato de disfrutar cada momento al máximo, por ejemplo: comer con mis papás, reír con mi hermano, escuchar mi música favorita o tan solo sentarme en el sillón de mi sala a ver por la ventana la lluvia, ya que pueden ser cosas comunes, pero en estos tiempos las disfrutas más……

Lo valoras más….

Kelly

Martes 21 de abril de 2020

Lo que la vida me robó

Creo que nadie (o casi nadie) espera la muerte, no es una fecha que deseamos conocer es por eso mismo que cuando llega muy probablemente nos agarre de sorpresa. Muchos sentimientos y pensamientos surgen después de que un ser querido se fue, como me ocurre a mí en este momento.

El primero de ellos es la culpabilidad, y la quiero desglosar en dos tipos: consciente e inconsciente. La culpabilidad consciente es cuando sabemos que pudimos haber hecho más por esa persona en vida pero no lo hicimos: un detalle, unas palabras, una acción, incluso hasta una sonrisa, damos por hecho que habrá un mañana donde podamos hacerlo, hasta que llega el día y te das cuenta que no, ahora es demasiado tarde y ni toda la culpa del mundo te hará rescatar lo perdido. El segundo tipo de culpabilidad es cuando tenemos la intención de hacer más por esa persona pero lo que queremos ofrecerle no se encuentra dentro de nuestras posibilidades, el ejemplo más claro es contar con mejores ingresos económicos para poder darle aquello con lo que queremos que cuente.

El segundo sentimiento es el enojo hacía la vida misma porque sabes que pese a las circunstancias esa persona quería y merecía seguir viviendo. Siento que la vida no es justa, y eso me enoja, parece ser que no queda más que aceptarlo porque de todas maneras no podemos cambiarlo.

El único consuelo que me queda es que espero que allá donde te encuentres te reúnas con mi abuelito y mi hermana y que sean infinitamente felices. Por siempre serás un ejemplo de vida querido tío Chava y creo que siempre fuiste un ser extraordinario para este mundo tan ordinario.

Estefany Reyes

Martes 21 de abril de 2020

Pareciera que todo empeora en vez de mejorar, eso piensa la mayoría durante esta cuarentena. Las autoridades extienden la fecha de regreso a clases, anuncian con pesar el aumento de contagios y que pronto nos encontraremos en la punta de la curva de contagios.

La sociedad se encuentra dividida, muchos creemos en que toda esta situación es preocupante, los que podemos hacemos lo posible por ayudar a disminuir la propagación; sin embargo, están aquellos que no pueden quedarse en casa debido a su situación económica, pero también están otro que se rehúsan a creer que todo esto es real y siguen como si nada pasara.

Aún no sabemos cuándo o como concluirá la pandemia del COVID-19, pero lo que sí sabemos es que después de esto nada volverá a ser como antes, el 2020 marcará un antes y un después en la humanidad.

Eli Bau

Lunes 27 de abril de 2020

Seis semanas y un día.
No tengas miedo. Ten miedo, es mejor que sí tengas miedo
No, el miedo no sirve. No te paralices.
Sola no puedes, júntate, júntate. Es mejor correr ahora.
¡Rápido! Antes de que sea tarde. Lleva pocas cosas, lo necesario.
Ya volverás.

Camina rápido, camina rápido. No pienses mucho.
Vas a estar bien, vas a estar bien.
Organízate, debes seguir trabajando. Come bien.
Duerme bien. Come bien, duerme bien.
Trabaja, trabaja, trabaja. No te distraigas.

Tómalo como unas vacaciones.
No, unas vacaciones no son. Trabaja.
Ejercítate, bebe agua, come bien, duerme bien, trabaja.
Llora, cuando ya no puedas llora. Llóralo todo siempre que lo necesites.

Parar es bueno, parar sirve.
Parar y pensar pausadamente. Parar y conocerte.
Parar y cuestionarte. Parar y dejar de tratar estar en “normalidad”.
Mirar con otros ojos los espacios, habitar(te) y habitar(los)
Cocinar comida rica, saborear nuevas cosas.
Aprender de otras experiencias y de la propia.
Inventar nuevos tiempos, medirlos de otras formas
Escuchar los sonidos que antes eran silencios.

¿Qué vamos a hacer ahora? ¿Cuál normalidad vendrá?
¿A dónde ir? ¿Para qué insistir en esto?
Respira, poco a poco. Se va a pasar.

Gabriela Quezada

Martes 28 de abril de 2020

Primavera desde un cristal

Los árboles empezaron a cobrar vida,de nuevo.

Esta vez me toco verlos desde mi ventana,ver como cada día una flor aparecía en él.El calor aumentaba,sentía los rayos del sol cada vez más fuertes en mi cara, con un intermediario,el cristal de mi ventana.

La primavera llegó en una etapa en la que sólo nos toca contemplarla de lejos,llegó a dar un respiro de esperanza.

Llegó en una etapa en la que la gente no se encuentra afuera aprovechando lo que nos da,llegó en una etapa en que la gente se encuentra luchando por su salud y en ocasiones,algunos luchando con unos demonios,que en la vida cotidiana se mantenían en silencio.

Astronauta Navle

Miércoles 29 de abril de 2020

Todavía te recuerdo, quién lo iba a decir, lo que empezó como algo sin importancia se convirtió en una de las grandes experiencias de mi vida. A veces se vienen a mi memoria pequeños momentos de nuestra rutina, ¡cuánto extraño esa tonta rutina! Sin embargo, siempre me repito: “recuerda lo malo, recuerda lo mal que te sentías cuando estabas con él”, pero la memoria es muy selectiva y tal parece que siempre termina haciendo lo contrario.

Jamás pensé que te vería llorar y aún no termino de entender lo que pasó. Ha pasado más de un año desde aquel día y te tengo tan presente como si hubiéramos hablado ayer. Al final sólo queda el recuerdo de un futuro que nunca sucedió.

Aura

Miércoles 29 de abril de 2020

La noticia de tu muerte me llegó justo a mitad de la cuarentena. Ese día me levanté como de costumbre a la misma hora, 6:57 de la mañana, tenía varias llamadas perdidas en el celular.

No me dio tiempo de llorarte, sino hasta después, cuando por videollamada de whatsapp vi tu cuerpo, sin ataúd, acostado sobre la funeraria; la sala vacía. 4 personas con cubrebocas. Susana Distancia. Te veias contenta.

Bárbara

Jueves 30 de abril de 2020

“Encierro rutinario”

La vida se convirtió en una rutina más pesada que anteriormente. Todo inicia con los ejercicios que nos son posibles practicar desde casa. Porque a partir de que las autoridades decretaron la fase tres, seguimos las recomendaciones para salir lo menos posible de casa. Siguiendo con el desayuno en familia. Conforme las tareas del semestre en línea llegan, son realizadas quizá no inmediatamente, pero sí se entregan a tiempo. El día avanza por la ventana. El día se repite una y otra vez.

Víctor Emiliano Pérez Pérez

Jueves 30 de abril de 2020

La ansiedad llegó una vez más sin pedir permiso, sin tocar el timbre, sin tocar la puerta; solamente entró como si fuera su rutina. Consumió la luz de mi alma hasta dejarme agotada, sumida, atrapada en una oscuridad fría y solitaria donde parece que no hay retorno ni salida.

En la desesperación por regresar a mi camino encontré unos viejos amigos que me levantaron, me tomaron de la mano y fueron mis guías para superar este vital encierro; sus nombres eran los libros. Eventualmente la ansiedad se marchará sin despedirse porque es consciente de que volverá.

Ahora sé que cuando vuelva a manifestarse yo no estaré sola, seré más fuerte y no me inmutaré ante su presencia porque sé dos cosas que ella desconoce: pronto seremos libres y ya tengo en quien apoyarme.

Mafer

Jueves 30 de abril de 2020

¿Quién me ha robado el mes de abril?

Cómo hablamos de todo aquello que nos hace daño, que asusta, que no entendemos.

Empezaron los rumores, ha surgido un ¡ nuevo virus ! rápidamente se hizo viral a nivel mundial “ es el virus del aislamiento social “ decían, ¿ o sea cómo?

¿ Qué no, ya estábamos aislados socialmente ? Inmersos en las redes sociales con 20 mil amigos virtuales que no conocemos en persona, pero que le dan “ like “ a mis estupideces, en el trabajo publicábamos, “ ya estoy hasta la madre, de estar aquí “ no soporto a mis superiores, al compañero, los tiempos de traslado, etc.

En las fiesta, empleábamos nuestro tiempo en busca del mejor ángulo para la foto. Igualito que en los viajes, “ foto pal face “ decíamos, sin el menor interés por sentir el aire en la cara, la brisa del mar, los simples olores de la naturaleza.

¿ Reuniones familiares  ó de amigos ? naaa eran reuniones tecnológicas, en donde los celulares o las tablet´s, eran el centro de atención perdimos la capacidad de escuchar y convivir. Es nuestro legado para las siguientes generaciones.

Y luego te preguntas ¿ Quién me ha robado el mes de abril ? Nadie nos ha robado nada somos nosotros, que no tenemos la capacidad de asumir nuestras responsabilidades y toma de decisiones.

Es más fácil culpar a otros. Sin embargo  sí, hay robos innombrables como los derechos humanos que les son arrebatados a mujeres y niñez a través de la violencia doméstica, de género, de abuso sexual, de drogas, de maltrato animal y muchas otras formas.

Que en tiempos de  “ pandemia “ no se les da tregua, así como Pilatos – lavarse las manos – tampoco sirve de mucho. Ante la ignorancia y la injusticia.

Shirel

Jueves 30 de abril de 2020

Empecé marzo con infección en la garganta; en dos semanas, entre medicamentos e inyecciones, me levanté. Estaba lista para volver a salir, ver a mis amigos, a mi novio e ir a natación.

Pero se decretó la cuarentena, así que tenía que quedarme a salvo en casa. No salgo desde que inicio marzo y todo abril,y por lo visto, mayo será igual. Todos los días trato de no apagarme, pero es difícil porque extraño muchas cosas; vivir entre la realidad y los recuerdos, entre la tranquilidad (porque estoy a salvo en casa, con mi familia) y el miedo (de que alguno se pueda contagiar de coronavirus).

Monsee