Agosto es un mes de comienzos, por eso lo hemos elegido como protagonista de la primera entrada de «Diario Colectivo». Esta nueva sección es una confluencia de sentires y pensares; de escrituras personales. Consiste en reunir fragmentos de escritos a modo de diario para presentar, mensualmente, uno solo, el de todos.

En la apuesta por rescatar lo baladí del cotidiano, queridos lectores, les presentamos esta nueva sección y les invitamos a participar en ella. El cómo, va hasta el final.

 

***

Jueves 9 de agosto del 2018, Ciudad Universitaria

A manera de teatro podría decirse:

Escena 1: Dos butohkas frente a los Baristas Café. Dos moccas sobre la banqueta. Una libreta y un pincel. Universitarios de un lado a otro. Butohka 1 pinta sobre la libreta tomando por tinta el líquido de una de las bebidas.

Chocolate con café, la mezcla inunda mi alegría. Recostada sobre la banqueta, miro el árbol desde abajo, mientras Eugenia charla con una amiga que se ha encontrado. Cambiar el plano. Respiro.

Frente a Rectoría el cielo sopla sobre los árboles.

-¿Qué dirán?- me pregunta.

-Yo creo que le está contando al otro que le estabas tomando video y también que quieren que cante. Aún no me has dicho qué canción canto.

Miramos el mural de la Biblioteca Central e improviso bromeando una danza que me funda con él.

Pumabús en movimiento. Nos colgamos de los tubos. El transporte como salón de baile.

-Duerme negrito/ Bolero Falaz/ Lento- anuncia, mientras canturreo.

Xóchitl Rivera Beltrán

 

Martes, 14 de agosto del 2018

Díganle que me gustan sus mejillas doradas, su cabello trenzado y su forma de ponerme atención cuando le cuento algo.

Díganle también, que desde que la miré ese día leyendo supe que era especial; que por lo pronto, seguiré buscando escabullirme en sus recuerdos para que al final me cuente que me vio en un sueño y yo pueda decirle que fue ahí donde nos conocimos.

Mariquita López

 

Viernes 17 de agosto del 2018

Despertar norteado, solo quedando de uno; la paranoia. Ni el tostón de mota que llevaba en el bolsillo.

Nomás la mañana ajena, reloj como de arena, rumor desconocido y un sol (nomás uno) en el bolsillo.

Cloro y sangre en la cocina. María sangrienta sin espejos ni nada.

Cuchicheo de la calle, Maluma y Gorillaz desayunando en la misma mesa, con Nina Simone sonando al fondo.

Tomorrow is my turn

No more doubts no more fears

Tomorrow is my turn.

Otro turno, otra mañana, otro canto de otros pájaros por la ventana.

Sol de bolsillo, por Liturgia peatonal

 

 

Lunes 20 de agosto del 2018

Hay personas, vecinas o lejanas, que me cuentan historias: sus historias. Como pasa con el agua, que adopta la forma del vaso que la contiene, esas historias se acomodan a los contornos de mi memoria, cuando asimilo el sentido de lo que escucho. A propósito de cómo nos cambia el poner atención a otros recuerdo unas palabras de Bertolt Brecht: «¿Qué es lo que a uno hace sensato? Escuchar y que le digan algo». La cuestión igual es válida a la inversa: ¿Qué es lo que hace sensatos a los demás? Decirles algo y que lo escuchen.

 

Rodrigo Farías Bárcenas

Lunes 20 de agosto del 2018

Hace mucho que los cumpleaños no me interesan. Pasan de mí o yo de esas fechas.  Esta mañana me levanté como de costumbre, muy temprano, como esperando que apareciera algo nuevo en mi vida, quizá una señal divina. Las seis de la mañana siempre son  distintas.

Camino por la calle y pienso en eso de la vida, en ir y volver, en evitar retroceder aunque a veces nos quedamos atrás. En el pasado. De eso va la vida, no sé por qué nos empeñamos en poner ciclos, en decir ¨Hoy cumplo años;  un año más que acumulo…» que la gente te los va contando. ¿Y para qué me sirve eso, si cada día veo que es un ciclo que abre y cierra?

De niña mi madre decía que el día del cumpleaños tu vida cambiaba. Mi abuela decía que si te caías te cambiaba la vida. Y yo cada cumpleaños esperaba algo. Así me levanté esta mañana con esa nostalgia por la llegada de una sorpresa.

A dos calles de llegar a mi destino, en una banca, olvidada; una tetera de peltre azul, nuevecita. Nadie en la calle, aún tenía la etiqueta y la tomé como si fuera el regalo que hubieran dejado para mí. ¿Sería mi abuela?, ¿o sería mi madre? Esta tarde que volví a casa algo cambió. La tetera reluciente descansa sobre la hornilla y hoy, en muchos años, me voy a la cama con una sonrisa por tan inesperado presente.

Ardilla urbana.

Domingo 26 de agosto del 2018

Agua roja y una multitud de gritos infantiles,

muchas ideas que se pierden en la oportunidad de encarnarse en la figura concreta,

con ganas de mandar a la chingada todas las redes sociales.

Todo eso  sucedía en las siluetas mentales que propiciaban los grotescos sueños que realizaba cada sábado al sumergirse en la pesadez de una estimulante siesta vespertina.

Sábanas nuevas y perfectamente extendidas, dos quesadillas.

Me gustaba dedicarle a mis sábados esos experimentos sensoriales: leer, no bañarse, cuidar las plantas, música instrumental, así es como los sábados me construían en un torrente abstracto, aprovechaba esos días para convertirme en adusta y taciturna, no había necesidad si quiera de pronunciar palabra alguna.

No era por hueva ni depresión, sino un evento que planificaba con esmero para enfrentarme con lo postergado,

la fuerza de mi vulnerabilidad frente a la nada:

El desapego provoca maravillas,

si no somos libres al menos podemos jugar a que lo somos, cerrar los ojos y hallarse en el hormigueo de nariz, temperamento contemplativo, fuera de sí.

¿Cuál es la relación de la libertad con el vacío?

¿Por qué evitamos la nada a toda costa?

Yo no soporto la responsabilidad del libre albedrío

El vacío ya no me apena.

CCR

Martes 28 de agosto del 2018

Agosto está por finalizar y para celebrarlo, fui a comer al mercado 2 de abril. Por 40 pesitos un consomé, arroz y un huauzontle en chile pasilla. ¿En todo el país se come huauzontle? Manjar de las 3 de la tarde.

Hoy 28 se conmemora la muerte de JuanGa y el día del abuelo. Dos fechas nostálgicas; con razón el cielo tiene pinta de desplomarse en 1 minuto. No, menos.. como en 5 minutos.

Murci

¿Quieres participar?

#DiarioColectivo es una conjunción de escritos a modo de diario que se realiza mensualmente. Si quieres participar con un fragmento para el mes de septiembre, manda un texto fechado en ese mes de máximo 200 palabras (no hay mínimo), acompañado (opcional) de un dibujo/audio/video/foto a revistabaladi@gmail.com

Las dos fechas límite de entrega son 19 y 28 de septiembre. Puedes firmarlo con tu nombre, un seudónimo o de forma anónima.

¡Esperamos tu contribución!