Ilustración: Una luz para apagar todos los imperios por Ignacio Martínez

 

La fuerza que el pueblo de Chile ha demostrado en las últimas semanas nos inspira, nos hace creer que otro mundo, uno más justo y más digno, es posible. Desde la Ciudad de México y Aguascalientes, desde Revista Baladí, quisimos conocer su lucha en su lado más humano, más a profundidad de lo que los medios y las redes sociales permiten llegar.

A continuación publicamos un mosaico de textos que reflejan la vivencia de las/os chilenas/os en estos últimos días. Fueron 8 las personas, habitantes de Valparaíso y Santiago, quienes amablemente compartieron su experiencia y reflexión, nosotros las tejimos en una sola narración colectiva.

La diversidad de intervenciones está señalada con cambios de color; al final de esta entrada, presentaremos la identidad de cada una/o.

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La gota que derramó el vaso

4 oct 2019. Se anuncia otra alza en el precio del transporte público “Transantiago” y “Metro”. A través de los últimos años la tarifa no ha hecho más que subir y la calidad bajar, no entiendo cómo es posible que se siga incrementando la tarifa del transporte público desmedidamente cuando la realidad que se vive es denigrante.

Todos nos quejamos pero nadie hizo mucho salvo las y los secundarios viendo cómo tomaban la delantera abrían las puertas del metro para que pasáramos sin pagar. El llamado era a evadir el pasaje del metro. Nos explicaron que el metro subía su pasaje porque subía el dólar pero dejó de hacernos sentido la economía en este modelo capitalista y neoliberal,  nos dejó de hacer sentido que si subía el dólar estadounidense directamente nuestros bolsillos tenían que pagar el costo de esto, y comenzó el caos en la ciudad. 

Con el pase de los días, el problema ya no era solo el alza tarifaria al transporte público sino, más bien, muchos años de abuso a la economía del pueblo por parte de un gobierno que quería seguir enriqueciéndose.

El eje más criticado por la sociedad chilena es el sistema económico y social profundamente injusto, implantado a sangre y fuego por la dictadura de Pinochet a partir del golpe de Estado del año 1973, que condenó a la gran parte de la sociedad chilena a una vida paupérrima y muy precaria.

Ya normalizamos las deudas de nuestras tarjetas de crédito para poder costear nuestras vidas y tener una vida “digna” en este oasis económico como dijo el presidente Sebastián Piñera. Nos seguimos endeudando,  la deuda ya es parte de una, es esa astilla que se quedó en la palma de la mano con la que aprendes a vivir, con la promesa que un día saldrá.

Les cuento que la semana pasada (semana del 14 de octubre) me pareció extraño que las estaciones estaban parcialmente abiertas hasta que el viernes 18/10 escaló, y eso que el Expresidente del Metro, Clemente Pérez, dijo en una entrevista de 24 Horas «Cabros, esto ya no prendió, no tienen apoyo de la población», lo que claramente molestó a muchas/os y nuevamente las/os estudiantes secundarios fueron los que dieron cara.

Chile despertó

Luego de dos días sin entender bien lo que estaba pasando, comienzo a darme cuenta de las verdaderas razones por las cuales mi país protesta. Dos días previos de shock, al ver cómo empezaba a surgir el caos en Santiago de Chile, al tercer día estaba todo paralizado.

Marchas desde temprano, la gente manifestándose en cada comuna, en cada región del país, mostrando sus quejas pacíficamente, con pancartas, bailes, arte y cultura, la televisión chilena solo mostraba saqueos, incendios, destrozos, que al parecer, eran intencionados por fuerzas policiales.

Para dichos medios de comunicación, era más atractivo llamar a los protestantes de “vándalos o delincuentes”, quedándose en lo superficial, y no entendiendo la rabia de las personas, de más de 30 años de no alzar la voz, de vivir injusticias, miseria y vulnerabilidad social, en que a su vez, las respuestas del presidente era señalar que el país estaba en guerra y necesitábamos el orden y la calma. No es lo que los chilenos necesitamos precisamente, por lo cual, esto generó más indignación en las personas, sobre todo en los más desprotegidos.

El tercer día de manifestaciones fue el más doloroso para mí, de mayor reflexión personal, de hacer una fila enorme para comprar en el supermercado; no pude conseguir alimentos nutritivos, solo galletas, golosinas, ya que las personas en su desesperación, habían comprado todo.

En medio de todo el caos, un día en el que me dirigía a casa después del trabajo, me tocó presenciar un saqueo al supermercado Líder (Walmart) de Gran Avenida. Yo iba en la micro y ésta se había detenido en un alto; frente a nosotros, los pasajeros, estaban los militares lanzando, supuestamente, perdigones de goma a la gente que iba corriendo. Ese día me asusté mucho, la micro nos hizo bajar unos metros más adelante y yo aceleré el paso hacia el paradero más cercano y lejos de los militares. De ahí, no pasó ni una micro más.

Tuvimos que enviar un correo al Piquete Jurídico de la FECH para que tomen el caso de una compañera de Geofísica que la habían golpeado los carabineros mientras se manifestaba pacíficamente y se llevaron a sus 2 amigas a la 3era Comisaría. 

Ya el lunes 21, mi Facultad (FCFM) convocó a asamblea al mediodía, nos reunimos cerca de 800 estudiantes y salimos a marchar juntas/os pacíficamente, ¡se nos sumó mucha gente en el camino!, aunque casi llegando a la Plaza Italia los Carabineros empiezan a lanzar lacrimógenas, debimos arrancar.

Nos concentramos en las plazas en las calles y nos tomamos las principales avenidas y arterias de la capital exigiendo una sola cosa dignidad, ante nuestras demandas el gobierno de Sebastián Piñera llamó a Estado de excepción de emergencia y se decreta el toque de queda en la capital, que nos recuerda las peores historias contadas por nuestros padres y abuelos en la dictadura militar de Augusto Pinochet uno de los periodos más oscuros, sangrientos y violentos de nuestro país.

Como hace 46 años… 

Son las 20 hrs. El toque de queda comienza a las 18. Nada más brutal que no tener permiso del padre Estado para salir a la calle, ni reunirse ni poder hacer nada de lo que tenemos que hacer.

Acá los vecinos se han organizado. Salen a la calle cada noche, entre las 20 y las 21 hrs. a tocar las cacerolas, con la policía y los militares dando vueltas por ahí.

Todas estas noches, en la calle, mientras golpeábamos las cacerolas y hacíamos música tribal, las fuerzas armadas pasaban lentamente en sus vehículos y nos miraban desde lejos. Al mismo tiempo, circulaba otro tipo de autos, caros, grandes, con vidrios polarizados, con patentes nuevas. No podíamos ver quiénes iban dentro, pero, a pesar de que nadie debería estar en las calles, ellos iban muy tranquilos.

Algunos se detenían por 10 minutos, nos observaban y luego hacían arrancar sus motores. ¿Nos estaban observando? ¿Tomando nota de quiénes y en qué sectores había manifestación popular? ¿Irán a hacer algo más tarde? ¿Ya nos tendrán fichados? Ellos no renunciarán a sus privilegios así no más, y tomarán su revancha.

El toque de queda no es respetado y los militares no siguen los protocolos instaurados en la constitución para este tipo de momentos. En chile se asesina al pueblo, se violan los derechos humanos, se tortura, y nadie hace nada, la tv hace aumentar el miedo pero la gente no caerá una vez más en su mierda.

Ver a los militares en la calle me generó indignación, repudio, una absoluta represión, al ser una forma de violencia del gobierno para no responder a las demandas ciudadanas, dando respuestas en la televisión sin considerar el dolor de todo un país, que expresaba su descontento en diferentes formas. Me generaba tristeza la incapacidad del presidente de la república de ponerse en el lugar del otro, de poder entender el dolor ajeno y solo anteponer su prestigio y liderazgo autoritario.

19 oct. La catarsis se desata a modo incontenible, infinitos post en las redes sociales de torturas, disparos, amenazas, montajes, colusión y corrupción entre políticos y fuerzas armadas y policiales son puestos en evidencia en los distintos videos compartidos en las RRSS. Comienzan a desatar la violencia militar, esto se debe sentir parecido a lo que se vivió en la dictadura de Pinochet, hay fuerzas militares en las calles pero el descontento se sigue manifestando, cacerolazos en las ventanas de las casas se escuchan rugir en cada rincón de Chile. 

Recuerdo cuando era niño, durante los años 80, en plena dictadura militar, y nadie podía andar en las calles a partir de las 21:00. Silencio, ruidos de motores, vehículos transitando despacio, imagino que eran ellos, los llamados a ser parte de ese grupo minúsculo preparado y educado para la muerte y la violencia.

Ahora todo es distinto, la gente ha salido a la calle, ya no existe ese temor reverencial al casco ni a la bota. El pueblo huyó una vez, hace 46 años, y aprendió la lección. No volverá a huir.

Pero algunos temores vuelven, tal vez son parte de un resabio traumático, pero no puedo dejar de pensar que todo fue tan rápido durante esta semana, y que ellos nos hubiesen dejado ganar.

Me demoré en volver a casa (los chóferes desviaban sus rutas, no paraban o iban llenas) y mis papás preocupados… Les recordaba los años en Dictadura cuando debían arrancar o esconderse de los milicios, mi mamá a la suerte irse en autos cuando era ya Toque de Queda, arriesgándose a que la pudiesen secuestrar o violar…

Esta semana sólo ha sido de manifestaciones, nada de clases, sin entrenamientos ni torneos (practico Handball en mi Facultad), no poder juntarme en las tardes-noches con mis amigas/os por el toque de queda, no poder estudiar tranquila por el ruido de los disparos de las FF.AA., las avionetas, de la gente arrancando o de estar pendiente a que no entren a robar a alguna casa vecina o que llegue algún milicio a disparar dentro de una casa.

Ejemplo de esta inoperancia para negociar políticamente ha sido el reiterado lenguaje violento y burlesco que han hecho uso los ministros y el propio ejecutivo, tales como decir que “Estamos en guerra” por parte de Piñera, sacando militares a las calles como en una clásica dictadura militar de Tercer Mundo, con más de 18 chilenos asesinados hasta la fecha.

21 oct #NOESTAMOSENGUERRA es lo que se oye y se proclama en cada red social y con cada persona que uno intercambia alguna palabra. El presidente y los políticos se burlan en nuestra cara sin vergüenza alguna, la gente lo ve y lo siente. Las manifestaciones son cada vez más numerosas y la unión del pueblo que lucha se siente apenas una pisa la calle. No estamos en guerra, estamos unidos, y eso es lo que el enemigo principal, la política y la tv, no quieren entender, no somos un enemigo poderoso, sólo somos personas unidas, sin ningún color político instaurado, haciendo notar el descontento por el abuso sufrido desde hace más de 30 años. 

Y en esto se ha convertido la frágil democracia de nuestro país, con el ejército militar en las calles y con 19 muertos en las movilizaciones de los cuales la mayoría ha sido asesinado por el ejército. Entre tanta oscuridad las y los vecinos se han tomado el barrio, salimos a las calles nos tomamos el barrio compartimos  y salimos a tocar nuestra sartén con una cuchara de palo hombres y mujeres mayores, jóvenes, disidencias sexuales, estudiantes, niños y niñas, incluso salimos con nuestras mascotas estamos todos y todas en la calle.

El Chile que soñamos 

25 oct 2019 LA MARCHA MAS GRANDE DE CHILE. Más de un millón de personas reunidas en Santiago de Chile, y miles en las distintas ciudades, esto se siente, ¡y se siente bien! ¡Aguante al pueblo chileno! Una marcha familiar de la cual ha sido protagonista el mundo entero, imágenes hermosas que dan a conocer el descontento y la unión del pueblo en contra del estado opresor y asesino, torturador y ambicioso. 

A pesar de que algunos de los políticos intentan apropiarse del conmovedor momento y del movimiento, no los dejaremos, la gente está unida y en contra de uds, por su mandato corrupto y ladrón, por su forma de gobernar sinvergüenza y denigrante. Somos millones contra unos pocos, de esta saldremos airosos, cueste lo que cueste.

Hoy 25 de oct fui por 2da vez a una marcha y la verdad fue una experiencia muy linda y mas aun si es por una causa como esta, el gobierno de Chile es un asco y por fin despertamos, se intentó con marchas pacíficas y no nos escucharon, lamentablemente tenemos que llegar a esto para que nos presten atención, de todas maneras hacer marchas pacíficas nunca va a estar demás, es una forma de saber que estamos uno con el otro y de luchar por nuestros derechos. Para mí esta situación ha sido complicada y difícil porque nunca había vivido esto pero creo que de algo esta sirviendo y me encanta que nos unamos como país y luchemos por esta causa que tanto nos estaba afectando.

Nos organizamos y se llamó a todo el barrio organizado en una junta de vecinos  a conformar un cabildo, el donde plasmáramos nuestras demandas llegaron más de 200 personas incluso las y los niños plasmaron sus demandas por medio de dibujos. Dentro de tanto caos la unidad vecinal y la organización me llena el corazón de alegría. 

Finalmente la síntesis de nuestras demandas son los derechos básicos para tener dignidad; vivienda, alimentación, salud (que incluye el derecho a abortar de las mujeres), educación, fin al sistema AFP, no más TPP-11, entre otras.

Dentro de todo el caos, que vive el país, reina la esperanza de seguir luchando por la dignidad y el pueblo de Chile se dio cuenta que el modelo económico que impera el país no da más y esto no va a parar hasta que esto cambie y se logre dignidad

El modelo colapsó, el pueblo se alzó.

Estoy con el movimiento porque todos estos temas me tocan de alguna forma, no queremos más muertos ni mutilados, queremos justicia e igualdad, no queremos que el 1% de la población se quede con todas las riquezas que le pertenecen a la gente y al territorio, estamos en la lucha y no pararemos, quisieron callarnos por la llegada de la ONU pero no será posible, quisieron tapar las calles y los muros de lo que habla el pueblo pero no será suficiente, estamos unidos y esto recién comienza, estamos juntos y en contra de los ladrones opresores, esto será mucho más grande de lo que cualquiera se imagina. NO SON SOLO 30 PESOS, SON 30 AÑOS.

Los chilenos tenemos rabia, indignación, y estamos en lucha y en movilizaciones, donde el mensaje es fuerte y claro: No pararemos, no nos detendremos, no dejaremos de marchar hasta que haya un cambio radical en el sistema económico, político y social de nuestro país, porque quien no se mueve, no siente las cadenas. Tal como dijo el mejor de nosotros, “La historia es nuestra, y la hacen los pueblos”.

¡Venceremos! ¡Vamos Chile!

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Todo comenzó a partir de la inquietud, ¿Qué es lo que pasa en Chile? Aprovechando los valiosos lazos que se forjaron entre chilenos y mexicanos a través de los intercambios estudiantiles, convocamos a participar a través de narraciones personales. Agradecemos a Bárbara y a Alejandro por haber tendido esos puentes.

Es momento de presentar finalmente a las personas detrás de los textos: Jorge Egger Roa es estudiante de ingeniería civil y candidato a concejero de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (texto color verde), Cece es trabajadora independiente, bailarina, feminista, socialista y estudiante de ingeniería en la Universidad de Chile (texto color naranja), Pedro Machuca (texto color morado), Daniela Lara Castro es estudiante de psicología de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano y trabajadora privilegiada con conciencia de clase (texto color azul oscuro), Alexandra Fuenzalida-Artigas es estudiante de geofísica, presidenta del Centro de Estudiantes de Geofísica y socia directiva de CEUS Chile (texto color azul), Pedro Páramo (texto color verde olivo), Camila Moreno (texto color rosa) y Vera (gris).

A todas/os ellas/os les agradecemos infinitamente por compartirnos sus palabras. Agradecemos también a Ignacio Martínez quien realizó la ilustración de este texto titulándola “Una luz para quemar todos los imperios”. Esperamos que estos textos sirvan para mantener y contagiar precisamente esa la luz que irradia desde Chile.      

 

Edición: Susana Colin y Humberto García

Fotos: Cece y Jorge Egger