«El día se vuelve noche,
el polvo es el sol
y el estruendo lo llena todo»

Fragmento de Las Ruinas de México, poema incluido en el libro “Miro la tierra”, de José Emilio Pacheco, publicado en 1987

Los días a partir del 7 y el 19 de septiembre han sido días de dolor, de incredulidad, de incertidumbre y de desorientación. Nuestra rutina diaria fue quebrantada de manera violenta, en un instante recordamos que por más civilización y tecnología que tengamos, hay fuerzas que todavía pueden afectarnos y sobre las que no tenemos ninguna clase de control. La catástrofe, sin embargo, nos devolvió valores colectivos que creímos perdidos con el avance del progreso: conductores ofreciendo sus autos para trasladar personas, vecinos poniendo orden en el caos vial, transeúntes prestando sus celulares a desconocidos para que pudieran contactar a sus familiares, trabajadores de la construcción marchando a las zonas de rescate, motociclistas abasteciendo de agua y material de curación a los centros de acopio, microempresarios donando todas las existencias de sus negocios, voluntarios organizando los víveres destinados a los damnificados, familias llevando comida y café a los voluntarios, particulares realizando largos viajes para transportar lo esencial a los poblados de Morelos, Puebla, Guerrero, Oaxaca y Chiapas, arquitectos e ingenieros ofreciendo sus conocimientos para evaluar viviendas dañadas, médicos y paramédicos atendiendo sin costo a los heridos, brigadistas trabajando día y noche para sacar gente con vida de los escombros.

En ese contexto, quienes conformamos Revista Baladí no podíamos simplemente continuar con nuestras actividades ordinarias, siendo que nuestra fuerza y creatividad eran requeridas en actividades extraordinarias. Fue esa la razón por la que decidimos parar nuestras publicaciones y limitarnos a compartir información útil en el contexto de emergencia. Lamentamos profundamente todas las vidas humanas que perdimos el mes pasado (las que fueron contadas y las que no). Continúa preocupándonos la situación de los miles de damnificados y la realización de la pendiente labor de reconstrucción. Junto con la sociedad civil, exigimos castigo a quienes habiendo tenido en sus manos la responsabilidad de prevenir la pérdida de vidas, prefirieron concentrarse en la maximización de las ganancias. Demandamos a las instancias gubernamentales a que cumplan con su deber de proteger a los sectores de la sociedad que quedaron en estado de vulnerabilidad, además de que se aseguren de reubicarlos en zonas seguras.

En momentos de crisis como los que acabamos de pasar, el trabajo de artistas, humanistas y científicos sociales viene una vez que lo peor de la tormenta ha pasado. Ahora es momento de reflexionar en torno a lo que pasó, es necesario que protejamos del olvido la experiencia social y que busquemos darle un sentido y un encausamiento. Con esto en mente anunciamos la apertura de la sección especial “Memoria y conciencia”, misma que fue pensada para fungir como un espacio de compartimiento de experiencias, de reflexión conjunta, de retroalimentación colectiva y de difusión de proyectos de reconstrucción. Recibiremos y publicaremos textos, de una extensión no mayor a dos cuartillas, que conviertan en narración la experiencia vivida durante y después del terremoto del 19S, que reflexionen en torno a los fenómenos sociales que detonaron aquellos días -y que aún perduran; o bien, que presenten proyectos que hayan colaborado o pretendan colaborar en los procesos de reconstrucción material y espiritual. Desde Baladí, esta es nuestra forma de contribuir.

Debido a algunos desajustes en la calendarización interna, nuestras publicaciones comenzarán a partir del 15 de octubre. Nuestro tema del mes será el de “migración”, como es ya costumbre, buscaremos reflexionar en torno a él desde las distintas disciplinas que integran a nuestro equipo redactor. Tenemos además una noticia importante, a partir de ya iniciaremos a utilizar este nuevo sitio web, espacio en el que podremos explotar mucho más el aspecto visual e interactivo de la revista.

Queridos lectores, les agradecemos infinitamente toda su comprensión, los invitamos a seguir acompañándonos un mes más y a no olvidar que todavía no es hora de volver por completo a la normalidad.