Considero que la base para comprender, respetar y valorar la diversidad cultural no sólo de nuestro país, sino de otras latitudes se encuentra en un planteamiento de Hannah Arendt de su obra ¿Qué es la política?: “la política trata del estar juntos y los unos con los otros de los diversos”. Para esta autora la política tiene como base la pluralidad de los hombres, su diversidad, pues es algo constitutivo en ellos, de conducta; el reconocimiento de esto permite que los propios hombres se reconozcan como alguien y no como algo; la conciencia del mundo y de la pluralidad son condiciones indispensables para la política.

Teniendo esto presente podemos no sólo apreciar otras culturas, sino aceptar nuestra diversidad y el estar juntos, no como un peso contra el cual es imposible hacer cualquier cosa, sino como la base de nuestro actuar -una de las actividades políticas por excelencia según Arendt- para construir un mundo común. En este sentido es posible realizar dos movimientos íntimamente relacionados.

El primero tiene que ver con pasar del “ser tolerante” con lo diferente, que normalmente se pregona como un valor necesario para la convivencia, a aceptar la diversidad que nos caracteriza como individuos y sociedades, y así afrontar todos los retos que esto significa; lo que tiene que ver con el actuar político de cada uno de nosotros.

Y el segundo se refiere a un nivel macro, específicamente a las problemáticas insertas en las interrelaciones necesarias entre culturas para la construcción de determinada sociedad; al respecto Edward Said en Cultura e imperialismo plantea uno de los rasgos de la relación que se entabló entre diversas culturas, específicamente la europea y la oriental durante el siglo XIX, se trata del intercambio cultural desigual, que se basa en relaciones de dominación y que, por tanto, necesita de la fuerza para mantener dicha relación.

Al comprender que no hay ningún tipo de superioridad en nuestra diversidad es posible modificar dichos intercambios: pasar de tal desigualdad a un nexo con los otros que tenga como base el pleno reconocimiento y aceptación de nuestras diferencias.

Foto: Monumento al multiculturalismo de Francesco Pirelli, Union Station, Toronto. Por Robert Taylor de Stirling, Canada (Union2) [CC BY 2.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/2.0)], via Wikimedia Commons