Ningún hombre es una isla entera por sí mismo

Devotions upon emergent occasions, John Donne

En su existir el ser humano se ha desenvuelto en colectividades que han sido definidas por varios autores como sociedades. Al organizarse de esta manera, el hombre no ha hecho otra cosa que actuar instintivamente y conforme a un proceso natural. Pero, ¿para qué nos sirve organizarnos de esta manera?, ¿podría el hombre subsistir de otra manera y solucionar los problemas que encuentra en su camino?, ¿podría existir en algún momento una sociedad utópica capaz de extinguir todos los problemas individuales y colectivos de una organización humana?

Para poder entender el desarrollo de nuestras sociedades y los problemas que presentan, me parece adecuado definir primero la palabra «sociedad«. Etimológicamente «sociedad» proviene del latín societas que significa compañía, y ésta, del latín socius que significa compañero. La organización social puede entenderese como una necesaria compañía entre hombres, que al vivir en conjunto atienden a pulsiones instintivas. Con el tiempo se han ido desarrollando tanto el significado de esta palabra como su funcionamiento en la realidad,. Mientras que para el pensador positivista Augusto Comte, acuñador de la palabra “sociología”, una sociedad es un sistema complejo que con la consolidación de sus elementos y su encajamiento, produce un equilibrio y una estabilidad social; para el sociólogo francés Émile Durkheim, la sociedad es la base del desarrollo social, y toma en cuenta los modos de obrar, sentir y pensar de un individuo para perfeccionarlos y llevarlos a un punto evolutivo, que colectivamente afecte a todos sus integrantes, y recíprocamente hacia el conjunto. En ambas definiciones clásicas encontramos una misma esencia: satisfacer las necesidades básicas comunes en conjunto. En una definición concreta y acertada  Joseph H. Fitcher define a la sociedad como una colectividad organizada de personas que mediante una cooperación en conjunto, actúan y funcionan como una sola unidad.

El hombre ha actuado conforme a la naturaleza, como se definió por premisas aristotélicas, como un “animal político”, ya que es inseparable de su ser animal el convivir con otros de su especie. Otros seres vivos actúan de esta manera, formando redes de relaciones vitales para desarrollarse, por ejemplo al distribuirel trabajo de una manera colectiva para lograr empresas que imposibles de realizar de manera solitaria. Hay que resaltar la capacidad de adaptación humana a diferentes ambientes y situaciones, así como su libre albedrío. Es notorio nuestro desarrollo en sociedades en comparación con las agrupaciones de otras especies; las de otros animales han sido sumamente repetitivas pese al paso de las generacions, tanto en su funcionamiento como en sus objetivos, situación diferente a la del hombre  que ha sido capaz a lo largo de la historia, de crear sociedades cada vez más complejas y adaptables. El progreso no ha sido sólo colectivo sino que cada individuo ha logrado obtener mejores resultados y alcanzar objetivos particulares, sintiéndose satisfecho con el desarrolo de  de la sociedad para la cual ha contribuido.   

Entonces, ¿cómo justificaríamos una decisión o acción totalmente individual, que no buscara ningún tipo de repercusión hacia otra persona? Pensemos, ¿para qué serviría el estudio de una licenciatura, el trabajo profesional, o el deseo de una superación personal, si dichas actividades no tuvieran relación con otra persona? Al parecer, solamente deciosiones relacaionadas a la supervivencia: la adquisición de alimentos o un lugar donde vivir, pero actuar exclusivamente así no tendría ninguna otra utilidad ya que la conducta humana, cada vez con mayor constancia, está sujeta al control social. Lo que cierta persona hace está dirigido hacia la colaboración social, como lo plantea el poeta inglés John Donne: “Ningún hombre es una isla entera por sí mismo«.

¿Pudo haber existido otra alternativa de desarrollo conjunto que no fueran las sociedades? Quizás, pero lo cierto es que resulta poco trascendente pensar en ello por la poca diferencia que habrían tenido dichos resultados con respecto de los presentes. Es, sin embargo, inevitable apreciar la notable diferencia entre las distintas sociedades existentes a nivel mundial y su crecimiento desigual entre, la impresionante estabilidad de algunas y la notoria incertidumbre de otras. Con base en esta comparación trataremos de profundizar en los temas sociales más relevantes y en el desarrollo del ser humano en estas organizaciones tanto individual como colectivamente.

Las sociedades han fungido como mecanismos de sorteamiento de los obstáculos del desarrollo humano; han permitido que los grupos humanos subsistieran en los más variados ambientes, es por ello es importante comprender su estructura y su funcionamiento; para partiendo de ahí, entender los problemas que surgen a diario en nuestras vidas en sociedad, y poder así analizarlos desde perspectivas distintas, logrando un mejor entendimiento de las cosas -en lugar de solamente limitarnos a mirar nuestros problemas desde un punto de vista ajeno a ellos. No será posible solucionar los problemas de nuestra sociedad mediante la lectura de esta sección, sin embargo, es nuestro objetivo ofrecer análisis desde una óptica amplia y crítica, para evidenciar que ninguna persona es ajena a la situación que afecte a la sociedad de la cual es parte. Al interpretar desde nuevas perspectivas los asuntos que nos aquejan como persona y como grupo, logramos ir formando puntos de opinión más sólidos, y no ya meras opiniones, que busquen intervenir de manera activa en la toma de las decisiones que nos incumben como sociedad.